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Berlín,en el corazón de Europa

Berlín,en el corazón de Europa

Berlín, convertida de nuevo en la capital de Alemania, es una metrópoli cambiante y fascinante a partes iguales. El viajero encontrará que la ciudad se puede vertebrar en dos áreas bien diferenciadas, la aglutinada en torno a la Alexanderplatz y la Isla de los museos, en la antigua parte oriental de Berlín, y una segunda zona en torno a la Iglesia del Kaiser Guillermo, zona de compras con el emblemático KDW a la cabeza.

Para visitar la primera zona, lo primero que nos encontramos es con el icono de la ciudad, la puerta de Brandenburgo. Tras flanquearla recorreremos el llamado foro fridiciano, con importantes instituciones del saber (Universidad Humboldt, el Museo Guggenheim Berlín....) que nos conducen a la joya de la corona, la Isla de los Museos, impresionante conjunto que albergan los museos más importantes de la ciudad. Destacan el Museo de Pérgamo, que alberga en su interior no sólo el altar de P é r g a m o que le da n o m b r e , sino las Puertas de Ishtar de Babilonia con sus 5 metros de altura reconstruidas ladrillo a ladrillo, junto a otros impresionantes tesoros mesopotámicos. En el cercano Museo Egipcio podemos visitar a la que según dicen es la más bella berlinesa, al contemplar el busto de la reina Nefertiti allí conservado, junto a multitud de objetos del antiguo Egipto. Podemos visitar por la zona la torre de televisión, varias importantes iglesias y el reconstruido barrio de Nicholasviertel, remanso de paz recreado en la época socialista a modo de barrio del siglo XIX, lugar ideal para hacer compras navideñas o degustar una típica especialidad berlinesa (abstenerse vegetarianos) en uno de los numerosos restaurantes de la zona.

Destacan en el nuevo Berlín su furor urbanístico, que sirve sin embargo de laboratorio a los más innovadores arquitectos del mundo, que dejan muestras de su genio a lo largo de la ciudad (Potsdammer Platz sería un ejemplo paradigmático). A destacar, un poco alejado de los circuitos turísticos habituales, nuevo museo judío, obra del arquitecto Daniel Libeskind, edificio modelo de lo que debe ser un museo interactivo, impresionante por su forma y por sus fondos, y absolutamente atractivo para el espectador. Otra cita imprescindible es contemplar los restos del Muro de Berlín, con visita incluida al Checkpoint Charlie, punto de paso entre los dos berlines durante la Guerra Fría. El museo del mismo nombre, aunque modesto, es muy interesante, describiendo la odisea y el ingenio de muchos del fugitivos del Este.

Las compras encuentran su ubicación ideal en los alrededores de la Fassanenstrasse, destacando un imponente KDW a la cabeza, al que se unen un ramillete de tiendas de lujo en los alrededores. En otro punto de la ciudad destacan las Galerías Lafayette, con una innovadora estructura transparente cortesía de Jean Nouvel. Por último no podemos abandonar la capital alemana sin degustar su gastronomía, ya sea en un restaurante ambientado en los años 20 como el Drexler, con un delicioso codillo acompañado de una buena cerveza, o algo más sencillo en cualquier imbis. Un festival gastronómico para todos los paladares.

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