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Alemania

Múnich, en el corazón de Baviera

Múnich, en el corazón de Baviera

A dos terceras partes de los alemanes, si nos atenemos a las encuestas, les gustaría vivir en Baviera. Munich, la capital de esta bella región del Sur de Alemania, añade más atractivos si cabe a esta elección. La capital bávara y sus gentes, siempre hospitalarias y cogedoras, crean las condiciones para que el viajero se encuentre como en casa en su periplo por esta hermosa ciudad.

A dos terceras partes de los alemanes, si nos atenemos a las encuestas,les gustaría vivir en Baviera. Munich, la capital de esta bella regiónUna visita a Múnich debe comenzar visitando su centro arquitectónico y comercial, que se articula en torno a la Marienplatz. Para llegar hasta allí un recorrido interesante es el que comienza atravesando la Karstor o Puerta de Carlos, en el extremo occidental de la Ciudad Vieja, vestigio de antiguas fortificaciones medievales. A través de la Neuhauers Strasse, una larga calle comercial repleta de edificios decimonónicos, tiendas y cafés, llagamos a la Frauenkirche, auténtico icono de Munich. Es la iglesia gótica más grande del sur de Alemania, y las cúpulas de sus torres son el símbolo identificativo de la ciudad. Un poco más adelante, el Neues Rathaus domina la Marienplatz, en la que multitud de visitantes acuden puntualmente a contemplar la danza de las figuras mecánicas la torre del reloj. La estatua dorada de la Virgen es otro de los polos de atracción de esta plaza. Cerca de allí el Viktualienmarkt, el mercado más antiguo de Múnich, ofrece todo tipo de productos alimenticios tanto a clientes habituales como a turistas; costumbre local que no deberíamos pasar por alto es degustar una salchicha blanca acompañada de una jarra de cerveza en cualquiera de los puestos del mercado. Visita imprescindible para terminar esta zona de la ciudad es la Asamkirche, iglesia de fachada sencilla pero de un interior barroco simplemente apabullante.

EN TORNO A LA RESIDENZ

No lejos de la Marienplatz, la zona que rodea la Residenz es la parte más elegante de la ciudad, donde las tiendas de lujo conviven con los palacios barrocos, los teatros y las salas de conciertos. De visita obligada es la Residenz, hogar de la dinastía Wittelsbach hasta 1918, impresionante complejo donde destacan el Antiquarium, la Grottenhof o el teatro rococó de Cuviliés. Muy cerca destaca la Theatinenkirche, impresionante iglesia barroca de estilo romano , de altas torres gemelas coronadas por enormes cúpulas. Muchos otros son los puntos de interés de una ciudad como Múnich: la zona universitaria donde encontramos edificios de estilo art noveau como el Palacio Pacelli; el Barrio de los Museos, con algunas de las mejores colecciones del mundo distribuidas entre la Alte y Neue Pinakothek y la Pinakothek der Moderne; la curiosa Villa Stuck o el Englischer Garten: este es uno de los parques urbanos más grandes de Europa, con atractivos como la Torre China, a cuyos pies se sitúa una famosa cervecería al aire libre con música típica en directo, o el río Eisbach, donde los más valientes pueden practicar surf!

MUY CERCA: NYMPHENBURG Y DACHAU


Muy cerca de Múnich se levanta Nymphenburg, un majestuoso palacio barroco donde contemplar la Shönheitsgalerie o galería de las bellas, junto a un conjunto de edificios singulares como el Marstallmuseum, un museo de lujosos carruajes y trineos, el Amalienburg o pabellón de caza, la Ornagerie, o el orientalizante Pago-denburg. Todo ello rodeado de un inmenso jardín que hará las delicias del paseante. Visita menos agradable pero totalmente necesaria es Dachau, donde en 1933 se construyó el primer campo de concentración, que sirvió como modelo al resto de los que el horror nazi extendió a lo largo de Europa. Múnich está rodeado de multitud de lugares sorprendentes, y la cercanía de los Alpes proporciona paisajes de ensueño donde practicar senderismo o esquiar, a la vez que sus lagos ofrecen un entorno ideal para los deportes acuáticos y el ocio familiar. Y podemos acercarnos fácilmente a los pueblos y ciudades de la Ruta Romántica, con lo que la visita a la capital bávara siempre nos proporcionará alicientes para todos los gustos.

Berlín,en el corazón de Europa

Berlín,en el corazón de Europa

Berlín, convertida de nuevo en la capital de Alemania, es una metrópoli cambiante y fascinante a partes iguales. El viajero encontrará que la ciudad se puede vertebrar en dos áreas bien diferenciadas, la aglutinada en torno a la Alexanderplatz y la Isla de los museos, en la antigua parte oriental de Berlín, y una segunda zona en torno a la Iglesia del Kaiser Guillermo, zona de compras con el emblemático KDW a la cabeza.

Para visitar la primera zona, lo primero que nos encontramos es con el icono de la ciudad, la puerta de Brandenburgo. Tras flanquearla recorreremos el llamado foro fridiciano, con importantes instituciones del saber (Universidad Humboldt, el Museo Guggenheim Berlín....) que nos conducen a la joya de la corona, la Isla de los Museos, impresionante conjunto que albergan los museos más importantes de la ciudad. Destacan el Museo de Pérgamo, que alberga en su interior no sólo el altar de P é r g a m o que le da n o m b r e , sino las Puertas de Ishtar de Babilonia con sus 5 metros de altura reconstruidas ladrillo a ladrillo, junto a otros impresionantes tesoros mesopotámicos. En el cercano Museo Egipcio podemos visitar a la que según dicen es la más bella berlinesa, al contemplar el busto de la reina Nefertiti allí conservado, junto a multitud de objetos del antiguo Egipto. Podemos visitar por la zona la torre de televisión, varias importantes iglesias y el reconstruido barrio de Nicholasviertel, remanso de paz recreado en la época socialista a modo de barrio del siglo XIX, lugar ideal para hacer compras navideñas o degustar una típica especialidad berlinesa (abstenerse vegetarianos) en uno de los numerosos restaurantes de la zona.

Destacan en el nuevo Berlín su furor urbanístico, que sirve sin embargo de laboratorio a los más innovadores arquitectos del mundo, que dejan muestras de su genio a lo largo de la ciudad (Potsdammer Platz sería un ejemplo paradigmático). A destacar, un poco alejado de los circuitos turísticos habituales, nuevo museo judío, obra del arquitecto Daniel Libeskind, edificio modelo de lo que debe ser un museo interactivo, impresionante por su forma y por sus fondos, y absolutamente atractivo para el espectador. Otra cita imprescindible es contemplar los restos del Muro de Berlín, con visita incluida al Checkpoint Charlie, punto de paso entre los dos berlines durante la Guerra Fría. El museo del mismo nombre, aunque modesto, es muy interesante, describiendo la odisea y el ingenio de muchos del fugitivos del Este.

Las compras encuentran su ubicación ideal en los alrededores de la Fassanenstrasse, destacando un imponente KDW a la cabeza, al que se unen un ramillete de tiendas de lujo en los alrededores. En otro punto de la ciudad destacan las Galerías Lafayette, con una innovadora estructura transparente cortesía de Jean Nouvel. Por último no podemos abandonar la capital alemana sin degustar su gastronomía, ya sea en un restaurante ambientado en los años 20 como el Drexler, con un delicioso codillo acompañado de una buena cerveza, o algo más sencillo en cualquier imbis. Un festival gastronómico para todos los paladares.